'LATER'
EP.3: Una llamada inesperada
- No puede ser. ¿De verdad que te has encontrado con él aquí, que trabaja en tu misma universidad, y que encima tenéis que compartir algunas de las clases en el gimnasio? Pero que me estas contando...
Yukino estaba en casa de sus padres, hablando con sus hermanas en una de las habitaciones. Les explicaba lo ocurrido en el día, y ellas escuchaban atónitas...
- Pues eso es lo que ha pasado. Ni yo misma me lo creo.
- Y... ¿estas segura de que no lo has enviado a hacer puñetas de un puñetazo? Es lo que normalmente hacías tú...
- Hay hermana... como se nota que hace tiempo que no nos veíamos.
- Eh, ¿por qué?- dijo Kano algo sorprendida-.
- Pues por que, eso ya no lo hago. Kano, que tengo casi veintisiete años, ya no estoy para esas criaturadas.
- Uy, perdone señora mayor- dijo Tsukino con tono burlón-. ¿No sabes que nunca es tarde para hacer criaturadas?
- Bu... bueno- dijo pensativa Yukino-. Y que más da eso ahora, lo que estábamos hablando era del asunto de Sôichirô.
Miyako, al oír el nombre de Sôichirô, se asomo a la habitación en la que estaban las tres hermanas metidas.
- Uy uy uy... me parece que pasa algo bastante gordo- dijo la madre preocupada-.
Las tres hermanas se miraron de reojo, ¿qué podían hacer ahora? La madre se quedó mirando a Kano.
- ¿Kano?- esta desvió la mirada-.
- ¿Tsuki?- esta fue a decir algo, pero no se atrevió-.
- Yukino, ¿se puede saber que pasa?
- Eh... esto... mamá... es que...
- Ha pasado algo ¿verdad? No me mintáis, me enteraré de todas formas.
Yukino, bajó la cabeza con resignación; tenía que explicárselo, aunque le costara.
- Tranquila Yukino. Tu ya lo has explicado una vez. Ya se lo diremos entre Tsukino y yo- dijo Kano defendiendo a su hermana mayor-.
- Gracias Kano.
- Bueno, ¿me vais a explicar qué es lo que está pasando aquí?
- Mamá, lo que pasa es que...
- ¿Sí?
- Pues, te acuerdas que hoy era el primer día de trabajo de Yukino, ¿verdad?
- Sí, ¿y?
- Pues que... - empezó a decir Tsukino, pero lo costaba-, pues que se ha encontrado con algo que...
- Tsukino; déjalo. Lo tengo que decir yo- dijo muy decidida Yukino-. Mamá; hoy me he encontrado con Sôichirô.
Al instante en que Miyako escucho el nombre de Sôichirô, la cara se le puso completamente blanca.
- Mamá, ¿estás bien? No tienes buena cara- dijo algo preocupada Kano-.
- Eh... sí estoy bien. Yukino hija ¿me puedes repetir eso que acabas de decir?
- Pues... que me he encontrado con Sôichirô en la universidad.
- Ay madre mía. Pero... ¿cómo que te lo has encontrado hoy?
- Pues que es uno de los profesores que trabaja en ella.
- Pero ayer tuviste la presentación ¿no? ¿No tendrías que haberlo visto allí?
- Verás mamá; el director me explicó que uno de los profesores, el de kendo, no había podido asistir porque se encontraba mal, y que...
- ¿"Y que" qué?
- Y que... más tarde, me llamaría a casa para disculparse por no haber asistido.
- No me digas que has hablado con él por teléfono...
- Em... sí- Yukino bajó la cabeza en señal de disculpa, mientras su madre asimilaba lo que acababa de explicar-. ¡Lo siento mamá! Me llamó por teléfono, pero no supo que era yo, porque le dije mi apellido y...
- ¿Cuál de los dos?- la interrumpió Miyako-.
- Pues cual va a ser, el que tengo ahora- Miyako se sintió aliviada-. Pero, él no se presentó, Sue me interrumpió justo cuando él iba ha hacerlo, y luego le colgué enseguida, así que yo no supe quién era hasta hoy, que me lo han presentado.
Todas se quedaron calladas un rato hasta que Tsukino, con cara de indignación le dijo a Yukino:
- Bueno, no creo que sea para tanto. Total, solo rompisteis por una pelea, ¿verdad?
Yukino y Miyako se miraron de reojo. Ellas sabían que no había sido tan solo por ese motivo. Pero solo ellas dos lo sabían.
- Pues... ayer estuve hablando con él después de clase.
- ¿Qué estuviste hablando con él?- dijo Miyako exaltada-.
- Eh... sí. Es que me quedé un rato en la sala de profesores, pensando. Y cuando me levanté para irme... él estaba en la puerta. Me dijo que no me dejaría pasar si no hablábamos. Y no tuve mas remedio que hablar con él.
- Pero ¿qué le dijiste?- preguntó interesada Kano-.
- Pues nada. Que ahora somos compañeros y nos tendríamos que llevar bien. Luego me estuvo contando como le iba la vida a Tsubaki y a las demás.
- ¿Y ya está? ¿No hablasteis de nada más?
- Pues... - Yukino recordó de nuevo la conversación que habían entablado Sôichirô y ella-. No. No hablamos de nada más.
Estuvieron un buen rato hablando sobre el tema, hasta que Yukino y su hija salieron de la casa.
- Bueno, ¿mañana también la recogerás, mamá?
- Sí- afirmó Miyako-. Ah y, Yuki, será mejor que no le digas nada de lo que hemos hablado a tu padre, se pondría como una fiera.
- Ya mamá, la verdad es que yo también lo había pensado. Me imagino como se pondría papá si se entera de todo esto- dijo Yukino en poco pensativa-.
- Bueno, ya nos veremos mañana.
- Sí. Hasta mañana.
__________
"Tengo la impresión de que algo me va a pasar este año. Tengo una sensación en el pecho. Es como cuando entre en el instituto. Sentí como una advertencia, algo dentro de mí decía que... ¡¡¡Ayyy!!! ¿Pero que me pasa ahora? No debería estar pensando en eso ahora."
- ¿Mamá?- dijo Sue a su madre con cara de preocupación-. ¿Te pasa algo?
- ¿Eh? No nada hija. Solo pensaba en mis cosas.
- ¿Qué tienes hambre?- dijo Sue-. Sí seguro que es eso. Mi profesora siempre que pone esa cara, yo le pregunto que le pasa y siempre me dice que tiene hambre.
- ¿Sí? Pues será que tengo hambre.
Yukino y Sue, entraron a su casa. Ya dentro de esta, Yukino dejó un poco al margen el tema de Sôichirô, pero teniéndolo siempre presente. Al cabo del rato, sonó el teléfono, y Yukino, al oírlo, se lo quedó mirando un buen rato.
- Mamá, ¿qué no coges el teléfono? Es que hace mucho ruido...
- Eh... sí, ahora lo cojo.
Yukino cogió el teléfono pensativa. ¿Sería Sôichirô?
- Eh... ¿Diga?- dijo Yukino muy nerviosa-.
- ¿Yukino?- dijo Sôichirô, también nervioso-. Soy yo, Sôichirô.
- Ah... eres tú.- dijo Yukino algo asustada y pensó para sí misma-, 'Mierda, ¿por qué habré tenido que decirle que me llamase para que me diera las direcciones? ¡¡Pero que lista que eres Yukino!!'
- Oye te llamo... ¿te pasa algo? Te noto desanimada.
- Eh... no... ¡¡N- nada!!! Es que estoy cansada, acabo de llegar a casa y...
- Ah bueno. Oye te doy el teléfono y las direcciones que me pediste hace un rato.
- Ah vale. Espera un momento que voy a buscar un papel para apuntármelos- Yukino dejó el teléfono encima de la mesa, muy nerviosa, sin darse cuenta de apretar el botón de llamada en espera-. No tendría que haberle dicho que me llamara. Me pongo mala solo de pensar... bueno, mejor, así no me lo tendré que encontrar mañana por obligación- dijo Yukino, pensando en voz bien alta-.
- 'Así que no quiere verme. Vaya, pues no me esperaba esa reacción por su parte.'- pensó tristemente Sôichirô-. 'Pensaba que le costaría después de todo, pero no creía que fuera tan extremo.'
De repente, Sôichirô oyó un pequeño chillido por el teléfono, y paró atención.
- '¡¡Mamáaaaaa!!- dijo Sue chillando-, ¿por qué hablas sola? Seguro que no es por que tengas hambre- concluyó-.
- Sue- suspiró Yukino-, claro que no es por que tenga hambre. ¿Y como es que te ha dado por sacar conclusiones?
- Porque veo Conan. Jeje- dijo graciosamente Sue-.
- Ay- dijo Yukino en un tono mas bajo-. Cada vez te pareces mas a tu padre.'
Sôichirô escuchó esto último y un escalofrío le recorrió todo su cuerpo. ¿Quién debía ser el padre?
- Perdón por tardar tanto- se disculpó Yukino-. Bueno, las direcciones que me habías dicho eran las de Tsubaki, Rika, Aya, la de Maho y Asaba y la de Kazuma y Tsubasa, ¿no?- recordó Yukino-.
- Eh... sí, esas eran- afirmó Sôichirô-.
- Bueno pues damelas que las apunto.
- Como no. La de...
__________
Esa noche, Yukino tuvo un sueño muy extraño; ella estaba en una sala muy grande, en la que no había nadie, pero de repente el paisaje cambiaba para convertirse en una lugar donde todo era oscuridad.
'¿Dónde estoy? Me he perdido ¿Hay alguien? Mamá, Tsukino, Kano... hubo un silencio- Sue. ¿Estáis ahí? Vamos, dejad de esconderos.'
Pero no había nadie. Ella estaba sola, con sus pensamientos y sus dudas. Ella no paraba de preguntarse todo el rato lo mismo. ¿Porqué se encontraba allí ella sola y en aquella oscuridad tan grande?
- Estás aquí para pensar en lo que debes hacer- dijo de repente una voz-.
- ¿Eh? ¿¡Quién está ahí!?
- Soy tu conciencia- delante de Yukino se reflejo su misma imagen, pero esta era diferente. Tenía el aspecto de cuando iba al instituto, ya que llevaba el uniforme puesto-. Deberías conocerme de sobras, ¿no crees?
- Pues no. Nunca he hablado contigo.
La voz pareció enfurecerse.
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ENTONCES POR QUE TUVISTE ESOS PENSAMIENTOS CUANDO SÔICHIRÔ TE...
- ¡Shhhhhhhhhhhhh!- la calló Yukino-. No lo digas en alto. Alguien podría oírnos.
- Es imposible. Aquí solo estamos tú y tu conciencia, es decir, yo.
- ¿Y eso por qué?
Una gran gota de sudor bajó por la cabeza de la otra Yukino.
- Es igual dejémoslo.
- Un momento, si eres mi conciencia,... ¿por qué tienes el aspecto de cuando iba al instituto?
- Me he presentado con este aspecto, porque así es como te gustaría estar ahora mismo. ¿No?
- Eh... ¿y cómo sabes tú eso?
- Soy tu conciencia, ¿recuerdas?
- Ah sí, es cierto.
- El caso es que no deberías pensar eso. Tendrías que estar orgullosa que haber llegado a donde has llegado.
- ¡Pero no es eso!- dijo Yukino apretando fuertemente los ojos-. Es que sólo de pensar que tengo que compartir departamento en la universidad con... él... - de los ojos de Yukino se derramaron unas lágrimas-. ¡Me gustaría tanto volver al instituto! Echo de menos aquellos años en los que mi única preocupación era ser la número uno en los estudios. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo volver a esos años tan llenos de alegría? ¿Por qué en vez de eso tengo que cargar con esto ahora?
La otra Yukino la miró apenada. En sus ojos se reflejaba la misma tristeza que en los de la verdadera Yukino.
- No tienes porque preocuparte.
- ¿Eh?- Yukino levantó la cabeza algo sorprendida-.
- Si te ha ocurrido todo esto, ha sido solo para que comprendas que no todo es felicidad y buenos momentos. En la vida hay momentos malos que hay que superar. Si no... ¿de qué serviría todo lo que te ha sucedido?
Yukino meditó durante unos instantes. Aquel reflejo de ella misma de pié, delante de ella, era ni más ni menos que ella misma. Tenía que ser fuerte si quería salir a delante. Tenía que hacerlo por ella misma, y por su hija.
- Está bien. Tengo que ser fuerte. No me tengo que dejar llevar por los problemas. Tengo que ser fuerte y afrontarlos.
- ¡Muy bien!- la imagen de la otra Yukino cambió para reflejarse la Yukino actual-. Estoy segura de
que lo conseguiremos.
Al día siguiente, Yukino se presentó en la universidad con cara sonriente.
- ¡Eh, Kairi!- dijo uno de los profesores. Éste estaba acompañado por Sôichirô-. Que cara de felicidad que traes hoy. ¿A que se debe?
Yukino se paró delante de ambos, y los miró con una sonrisa.
- Nada del otro mundo.
- ¿Nada del... ?
- Déjalo, no lo comprenderías- dijo definitivamente Yukino-.
Seguidamente se marchó corriendo hacia su clase, mientras que los otros dos la seguían con la mirada, atónitos.
- Nunca la había visto tan feliz- empezó el otro profesor-. Ayer llegó aquí muy seria, y solo sonreía cuando le presentábamos a alguien. Pensaba que sería una mujer estirada, pero ha demostrado ser todo lo contrario. ¿No crees Arima?
- Sí- dijo Sôichirô siguiendo la conversación-.
Pero en aquellos momentos, Sôichirô no estaba en aquel lugar. Él estaba sumergido en sus recuerdos, en esos días en los que la única persona a la que tenía cerca, era a Yukino. Ella siempre conseguía sacarle de los mares en los que se sumergía con tan solo una sonrisa o unas palabras de apoyo. Y en aquellos instantes era feliz.
- ¡Arima! ¿Te estás enterando de lo que te estoy diciendo?
- ¿Eh, qué?- Sôichirô volvió a la realidad después de un rato de ausencia-. No, esto... perdona, pero es que tengo otras cosas en la cabeza.
- No si ya veo el caso que me has hecho.
- Jiji. Perdona- se disculpó Sôchirô-. Bueno, ¿qué me estabas diciendo?
- Pues que si te acuerdas que esta tarde tenemos la reunión de profesores para elegir a los representantes.
- ¡Ah, sí! Es verdad. Miraki ya me había comentado algo. Es a las cinco, ¿verdad?
- Sí, y mejor que no faltes esta vez.
- Tranquilo, no faltaré- concluyó Sôichirô-.
Con esto, cada uno se fue e sus respectivas clases.
__________
Ya por la tarde en la reunión, la conserje de la universidad picó a la puerta de la sala.
- Disculpe señor, pero es que hay una llamada para la señorita Kairi.
- ¿Ahora? ¿No podría decirles que llamaran más tarde?- replicó el director-.
- No señor. Ya le he dicho que estaban en una reunión, pero es que insiste en que se ponga al teléfono.
- ¿Quién me llama?- preguntó interesada Yukino, pensando que sería su madre o alguna de sus hermanas-.
- Es de la escuela Jokurai.
La expresión de Yukino cambió completamente al oír lo que dijo la conserje. ¿Le habría pasado algo a Sue?
- Disculpe señor director, pero quisiera coger esa llamada.
- Si insiste...
Yukino se fue con la conserje hacia el aula de profesores.
- ¿Dígame?- contestó Yukino-.
- ¿Es usted la señorita Kairi?
- Sí.
- Ah. Yo soy la tutora de su hija. Disculpe que la llame, pero es que me gustaría poder hablar con usted. ¿Podría acercarse ahora a la escuela?
- ¿Ahora? Es que estoy en medio de una reunión. ¿Sobre qué querría hablarme?
- Sobre su hija. Es algo importante.
Después de hablar por teléfono, Yukino se dirigió hacia la sala de reuniones y una vez allí dijo:
- Señor director, tendrá que disculparme, pero es que me han llamado desde la escuela de mi hija, y me han reclamado que vaya para una entrevista ahora mismo. Dicen que es importante.
- Claro, como no, si es importante puede irse. Ya le entregaré sus papeles a alguno de los profesores de su departamento.
- ¡Muchas gracias! Adiós.
Y después de esto, Yukino se fue algo preocupada hacia el colegio de su hija.
Continuará...
(Nota de la autora: jijiji... ya se que este capítulo deja un poco... a medias, pero es que normalmente los hago así de largos y como deja intriga era perfecto. Bueno, en mi opinión, este capítulo no me ha salido tan bien como los otros dos, y me ha costado mas tiempo hacerlo. Bueno. Espero que igualmente les guste. Si tienen alguna pregunta o sugerencia, no duden en agregarme a: alba_33@hotmail.com o enviando un e-mail a miaka87@3xl.net
¡Hasta el próximo capítulo! ¡Sayonara!