El Castillo de los sueños
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fanfic.fanzone

'LATER'
EP.4: Los sentimientos de Sue. Amistades pasadas(I)


"Tengo que hablarle de su hija". "Es algo importante"


- Me gustaría saber que será lo que la tutora quiere decirme acerca de Sue. Por teléfono parecía importante, y su voz sonaba muy seria. No se,... estoy preocupada...


Yukino caminaba a paso ligero por los pasillos de la escuela de primaria Jokurai. Llegó a una clase, y abrió la puerta. En ella se encontraban la profesora: una mujer de 37 o 38 años de edad, no muy alta, y con el pelo corto y rubio; y Sue, que presentaba una cara con síntomas de haber llorado.


- Mamá...- dijo Sue con un hilo de voz-.
- ¡Sue! Pero hija... ¿qué te ha pasado?- exclamó Yukino, mientras que Sue se lanzaba en sus brazos llorando-.
- Es usted la madre de Sue, ¿no?- Yukino asintió con la cabeza-. Tome asiento por favor.


Yukino se sentó en una de las sillas que le señaló la profesora.


- Sue, ¿por qué no vas a buscar una vaso de agua para tu madre?
- Sí señorita.


Sue salió de la clase bastante desanimada. Yukino y la profesora la vigilaron con la mirada hasta que salió de la sala.


- El caso de su hija es un tanto... peculiar.
- Por favor, cuénteme lo que ha pasado. Hasta ahora nunca la había visto llorar así, tan desesperadamente.
- Dígame; ¿viven solas usted y su hija?
- Sí. Desde siempre.
- Es lo que me temía.
- Que le ocurre a Sue... ¿por qué esta tan triste?
- Lo que le pasa a su hija es un caso que suele ocurrir en niños que no conocen a uno de los padres.
- Entonces eso quiere decir que...
- Su hija tiene una pequeña depresión. Seguramente le ha ocurrido al oír a otros niños de su misma edad hablar sobre su padre. Aunque nosotras pensemos que eso no tiene por que afectar a un niño de esa manera, a la larga, se convierte en un problema, y mas en una niña de siete años.
- Entonces, ¿qué cree usted que debería hacer?
- No es asunto mío, pero yo que usted, hablaría con Sue. Es una niña muy solitaria. En la clase casi no colabora en nada y en el patio siempre esta sola.
- De acuerdo. Seguiré su consejo. Muchas gracias por avisarme. No me había dado cuenta de lo que estaba pasando.
- No tiene que agradecérmelo, éste es mi trabajo. Y gracias a usted por haber venido. Siento haberla llamado a la universidad,
seguro que estaba muy ocupada...
- Sí, bueno, pero no importa. Mi hija va antes que mi trabajo.


De repente, Sue entró por la puerta con un vaso de agua.


- Muchas gracias, Sue- dijo Yukino poniéndose a la altura de su hija-. Gracias de nuevo.
- No hay de que. Cuídese. Y anímate Sue, que mañana hacemos clase de manualidades.
- Adiós.


Sue y Yukino salieron por la puerta y se dirigieron a su casa. Al llegar, Sue se fue directamente hacia el televisor.


- Sue... deja la tele que tengo que hablar contigo.
- Ahora no, mamá- dijo Sue muy fríamente-. Estoy viendo Conan.
- Por favor, no me hagas esto mas difícil- dijo Yukino en tono de preocupación-. ¿No ves que estoy preocupada por ti?


Sue no contestó. Ella seguía allí en el suelo, con la mirada fija en el televisor. Yukino la miró durante unos segundos, hasta que al final se levantó, cogió el mando a distancia, y apagó la tele.


- ¡¡¡Mamá!!!
- No te dejaré ver la tele hasta que no te sientes conmigo y me expliques que es lo que te pasa.
- Pero...
- Basta de peros, Sue. ¿Es que no entiendes que me has dejado muy preocupada al verte llorar de aquella manera?- comenzó Yukino-. Yo no se leer el pensamiento, ¿te crees que adivino lo que te pasa con solo mirarte?


De los ojos de Sue empezaron a brotar unas lágrimas. La cara de Yukino, en aquel momento, cambió.


- S-Sue... hija, pero... ¿qué es lo que te ocurre?


Hubo un silencio prolongado, en el que tan solo se oían los sollozos de la pequeña.


- Es... es que...- empezó a decir Sue- Mami, ...
- ...
- ¿Por qué los niños del cole tienen un papá y yo no? ¿Por qué no puedo tener yo padre?- dijo Sue, la cual a cara palabra dejaba escapar un sollozo-.
- Sue, es que... verás. Todavía eres demasiado pequeña para entender todo lo que pasó.
- Pero mamá. Yo solo quiero saber alguna cosa. ¿Sabe que soy su hija? Por favor mamá, dime algo.


"¿Que le puedo decir ahora a Sue? No... no tengo otro remedio. Tendré que explicarle algo de lo que pasó para que no esté tan triste. Pero si lo hago..."


Yukino miró durante unos instantes a su hija; ella estaba desolada, lloraba sin parar. Entonces, en ese momento, Yukino entendió que ya era lo suficientemente mayor como para entender algo semejante. Pero no se lo contaría todo...


- Esta bien. Te contaré algo para que te tranquilices un poco y no estés tan triste, ya sabes que si no me preocuparía mucho. Y piensa que por el momento no te lo voy a explicar todo.
- ¡De acuerdo!- dijo Sue cambiando la cara, pero aún con lágrimas en los ojos-.
- Bueno. Tu padre... me temo que no sabe que eres su hija, ni siquiera sabe que es padre...


Sue se sorprendió al oír esto último. No se esperaba que su madre le dijera que su verdadero padre, no sabía ni siquiera que tenía una hija.
- Mamá,... dime una cosa. ¿Cómo es papá?- dijo Sue con una mirada suplicante-.
- E-Eh..."¿Y ahora que le digo? Podría explicárselo, pero corro el riesgo de que si lo ve lo reconozca. Bueno, no creo que eso ocurra." ... pues es alto y guapo, y tiene tus mismos ojos. Siempre tenía a todas las chicas loquitas por él, pero en ese momento, solo le interesaba una persona.
- Aaa... ¿y quién es esa persona?- dijo Sue intrigada-.
- Pues... no lo se, nunca me lo dijo- contestó nerviosa Yukino-.
- ¿Y como lo conociste?- prosiguió Sue, con una pregunta-.
- Eeh... pues... por casualidad.
- Aaa... ¿tienes alguna foto suya?
- ¡¡No!!, quiero decir... Sue hija, no, no tengo fotos suyas.
- Que pena.


En ese momento, Yukino vio a su hija mucho mas animada que antes, y eso la reconfortó. Le hizo pensar que había hecho bien en decirle, al menos, eso sobre... su padre.

__________


La mañana del domingo florecía, y los rayos del sol se filtraban a través de las rendijas de la persiana de la habitación de Yukino.


- Mmm... ¿Ya es de día?- Yukino levantó la persiana, abrió la ventana y salió al pequeño balcón-. ¡Que sol tan espléndido! Me parece que hoy va a ser un gran día.


Ya en el comedor, Yukino estaba en la mesa desayunando, mientras que Sue se encontraba delante de la tele.


- Sue, se te va a enfriar el desayuno.
- Espera a que acabe esto, mamá.
- Pero si la puedes ver desde aquí- murmuró Yukino. En ese momento, recordó algo-. Sue, después te llevaré a casa de la abuela Miyako, ¿de acuerdo?
- Pero si hoy no voy al cole...- dijo Sue sin quitar ojo de la tele-.
- Ya lo se, pero es que tengo que ir a hacer unos recados, y me parece que estaré todo el día.
- Aaa... vale.

__________


Al rato, Yukino se encontraba en casa de sus padres.


- ¿Y dónde piensas ir ahora, Yukino?- dijo Miyako desde la puerta-.
- Pues como conseguí las direcciones de Aya, Tsubaki y las demás, pues voy a ir a verlas.
- Pues que lo pases bien.

__________


En el centro de Tokio, Yukino recorría las calles. Se paró delante de la entrada de un edificio bastante alto.


- Es aquí.


Entró y subió hasta el último piso. Caminó por un pasillo hasta pararse en una puerta. Pico al timbre. Unas voces se oyeron en el interior.


- ¿Puedes abrir tú? Ahora no puedo.
- Sí, claro.

En ese momento se abrió la puerta y detrás de ella apareció una Maho Izawa muy cambiada. En el lugar de la media melena negra que había tenido siempre, se veía una melena larguísima y ondulada. Estaba mas alta y con una figura espléndida.


- ¿Yukino?- se sorprendió Maho-.
- E-Esto... sí.
- ¡¡Yukino!!- Maho le dio tal abrazo que casi la tiró al suelo- ¿Cómo estas? ¿Y como que estas aquí en Tokio?
- Jeje. Volví a Tokio hace dos semanas. Es que conseguí un trabajo aquí ¿sabes?
- No te quedes en la puerta, pasa y hablamos.
- Por supuesto.


Yukino pasó al interior del piso. Por lo poco que podía ver, era un apartamento muy bien ordenado, algo muy extraño ya que también vivía Hideaki Asaba.


- ¡¡¡Hideaki!!! Sal de una vez del baño que tenemos visita.
- A si que viviendo con Hideaki, ¿eh pillina? ¿Y cuando pensabas contármelo?- dijo Yukino en plan interrogatorio-.
- Eh... pues... verás... es que...- intentaba decir Maho, con la cara muy roja-. ¿Y tu cuando pensabas decirme que habías vuelto a Tokio, eh?
- Bah, no cambies de tema, igualmente acabaras explicándomelo.


De repente oyeron un ruido, y por detrás de la puerta del baño apareció un Hideaki Asaba secándose el pelo con una toalla y sin camiseta. Éste seguía siendo igual de alto, pero ahora...

- ¡¡Yukino!! Pero... ¿qué estas haciendo aquí?- dijo sorprendido Hideaki, pero la cara de Maho y de Yukino, había cambiado por completo: las dos tenían la boca abierta de par en par y rojas como un tomate-. ¿Pero que os pasa ahora a vosotras dos?
- Ggrrr... ¡¡¡¡¡¿CÓMO SE TE OCURRE SALIR SIN CAMISETA DESPUÉS DE LA DUCHA CUANDO TE ACABABA DE DECIR QUE TENÍAMOS VISITA, EH?!!!!!- dijo Maho con la cara deformada-.
- ¡¡¡Uaaaa!!! Tranquilízate Maho, por favor...- se fijó en Yukino-. Y... ¿y tu que miras?
- Hi... Hideaki, no sabía que estuvieses tan... er... que fueras tan... atractivo sin camiseta. Si que has mejorado. ¿Qué has ido a un gimnasio? Se agradece después de un tiempo eh...
- ¡¡NO TE BURLES DE MI!!- dijo Hideaki rojo de cólera-.


Los tres se miraron unos instantes, y se pusieron a reír. Aquella escena les recordó, sobretodo a Yukino, a los viejos tiempos.


- Madre mía, como he añorado reírnos así, todos juntos- dijo Maho nostálgicamente-.
- Sí, es verdad. Hacía mucho que no nos veíamos.


Al cabo del rato, los tres se encontraban en la sala de estar tomándose un té.
- Yukino dime, ¿qué tal te han ido las cosas durante estos años que has estado en Kyoto?- preguntó interesado Hideaki, ya con la camiseta puesta-.
- Pues muy bien. Me instalé en casa de mi abuelo e iba a la universidad cada día. Pero estuve una temporada que no pude ir y por eso me gradué un año después de lo previsto.
- ¿Eh? Pero... ¿por qué? Con lo buena que eras con los estudios...
- Pues...- Yukino sacó una fotografía de su cartera-, esta fue la causa.


Yukino les enseñó la fotografía de Sue, su hija. Hideaki y Maho se quedaron momentáneamente extrañados, pero entonces Maho dijo...


- ¡¡¡¿Qué?!!! Entonces... tu... tu eres...
- ¡Ahá!- afirmó Yukino-.
- Eh un momento... ¿me podéis explicar que pasa? ¿Y quién es esta niña, otra hermana tuya?
- Pues...- Yukino y Maho se miraron con cara de circunstancia-.
- ¿De verdad que no te recuerda a nadie?- dijo extrañada Maho-.
- Pues ahora que lo dices... pero ahora no caigo en quién.
- Hideaki, esta niña... es mi hija, Sue.


La cara de Hideaki palideció durante unos instantes, no se lo podía creer.


- Pe... Pero... ¿cómo es posible? Y ¿quién es el padre?- preguntó Hideaki-.
- Pues... fijo que es de Sôichirô. ¿No ves? se le parece un montón...


A Yukino le sorprendió la respuesta de Maho. Y por un momento sintió que se le revolvía el estomago.


- Maho... te equivocas.
- ¿Eh? Entonces... ¿De quién es?
- Es de un ligue que tuve una noche. Diréis que esa actitud no es propia de mi, pero... fue el mismo día en que me instalé en casa de mi abuelo. Estaba tan deprimida que me fui a un bar. Allí conocí a un chico de aproximadamente mi edad, que me invitó a unas cuantas copas y me emborraché. Y mas o menos fue así, pero no me acuerdo de mucho, ya que fue hace mucho y encima estaba borracha.
- E... eh... es una historia sorprendente.
- Yo jamás me lo hubiera esperado de ti, Yukino.
- Bueno, ya lo he dicho, estaba muy deprimida.
- Pero ¿por qué?
- Pues...- Yukino se quedó pensativa durante unos segundos: ¿y qué podía decirles ahora? ¿Qué estaba deprimida por Sôichirô?-. Pues por nada, es que como lo dejé todo aquí de golpe; mis padres, mis hermanas, a vosotros mis amigos, y encima que Kazuma y Tsubasa se acababan de casar, casi ni los pude ver. Supongo que influye un poco de todo.
- Pues vaya... E-Esto... Hideaki, ¿puedes recoger todo lo del té y llevarlo a la cocina, please?- dijo Maho con cara suplicante intentando quitarse de encima a Hideaki-.
- Mmm...- Hideaki la miró con resentimiento, pero luego entendió por que se lo había mandado-. Esta bien...
- Gracias, guapetón- le contestó guiñándole el ojo-.


Maho se quedó un momento mirando a Yukino, que se encontraba mirando la foto de su hija que estaba en la mesa, inmersa en sus pensamientos.


- ¿Te encuentras bien Yukino?- dijo Maho, algo preocupada-. Te veo distraída.
- ¿Eh?- comenzó Yukino al darse cuenta de que Maho la estaba hablando-. Sí Maho, no te preocupes.
- Oye dime una cosa. Tu no te fuiste a Kyoto por que te dieron una beca para ir allí, ¿verdad?
- ¿Eh?- Yukino se quedó pasmada al oír eso último. ¿Por qué le preguntaba eso ahora?-. Maho, ¿a qué viene esa pregunta tan de repente? Me has dejado parada.
- Lo pregunto porque es lo que pienso. Y dime... ¿Por qué te fuiste en realidad? Y no me vayas a decir como antes que no es por nada en particular.
- Maho, no se que te pasa, pero me estas dando miedo.
- No esquives el tema, y contéstame...
- Pero yo...


En ese momento, se oyó el timbre de la puerta.


- ¿Quién será ahora?- dijo Maho extrañada- ¡¡Hideaki!!, ¿puedes ir a abrir?


Maho esperó una respuesta, pero nada se oyó.


- ¡¡HIDEAKI!!
- Que si, que si mujer, tranquilízate que lo he oído.
- Pues espabila y ve a abrir.
- A eso iba- y murmurando dijo- Mujeres... cada día mas vagas.


Hideaki se dirigió a la puerta principal. Se calzó y abrió la puerta. En ese instante su cara reflejó asombro, al ver quien había
venido.


- Hideaki, no pongas esa cara. Ni que hubieras visto un fantasma...
- Pues casi...
- ¿Qué dices?
- No, nada- rectificó-. Y ¿a qué has venido si se puede saber?
- Es que tengo que contarte una cosa muy importante, no te lo vas a creer cuando te lo explique, vamos invítame a un té y te lo explico.
- Eh pero ¿aquí en mi casa? ¿Por qué no nos vamos fuera, mejor?
- ¿Eh? ¿Pero que dices Hideaki? Siempre me obligas a quedarme para no gastar dinero y hoy...
- Es que hoy tengo dinero.
- No me pongas excusas. Hoy elijo yo, y nos quedamos aquí, que no hace muy buen día.
- Eh pero...- Hideaki cerró los ojos y se dejo llevar pensando:- "La que se va a liar".
- No te lo vas a creer.
- ¿El qué?
- ¡¡¡¡Pues, que la he visto!!!! La he vuelto a ver,
- ¿A si? Pues me parece que la vas a volver a...


De repente, los dos se pararon en la puerta del comedor. El chico que arrastraba a Hideaki, de repente le soltó.

- Yukino...

Al oír esto, Maho se dio la vuelta y se levanto. Yukino seguía allí sentada en el sofá, mirando la fotografía de su hija en la mesa, como si estuviese en otro mundo.


Continuará...



[Nota de la autora: bueno, pues aquí os dejo con el cuarto capitulo de 'LATER', espero que les guste. Ya se que he tardado un poco en hacerlo, pero es que los dos primeros los hice enseguida...
¿Creen que me pase con el drama de Sue? :P tal vez si, pero es que estaba muy motivada.
Bueno, hasta el siguiente capitulo, no se impacienten. ¡Sayônara! Comentarios en alba_33@hotmail.com o un e-mail a miaka87@3xl.net ]

 
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