'LATER'
EP.11: La confesión de Tsubasa. Los planes de Sue (I).
- Kazuma tú... ¿Tú sabías que Yukino había vuelto a Tokio?
- ¡¡¿¿¿QUÉ???!!
Kazuma se quedó estupefacto con la noticia que le acababa de dar Sôichirô.
- ¿Que... qué Yukino está aquí? ¿En Tokio?- dijo aún sorprendido después de un momento de silencio-. Pero... ¿desde cuando?
- Pues... hará más o menos, unas tres semanas. Volvió en mismo día que hacía ocho años que se había ido.
- ¿El... el mismo día?- Sôichirô solo asintió-. Pero... un momento, ¿y tú cómo sabes todo esto?
Sôochirô se detuvo unos instantes antes de responder, ya que a Kazuma le sorprendería mucho el hecho de que trabajase, ahora, con ella.
- Pues... ¿te acuerdas cuando fuimos al instituto que yo llamé a la universidad para decir que no iba a la presentación de ese día?
- S...sí...
- ¿Te acuerdas de quien te dije que era la presentación?- le preguntó sutilmente Sôichirô a un Kazuma aún más confundido que al principio-.
- Pues... me parece que dijiste que tenías una presentación de una profesora y...- Kazuma cayó en lo que había dicho y se volvió para mirar a Sôichirô con cara de sorpresa-. No me irás a decir que...
- Exactamente.
- ¿Cómo?- dijo casi chillando-. ¡¿Que Yukino trabaja contigo?!
Sôichirô miró a Kazuma; no se había sorprendido nada de su reacción, ya que seguramente a otra persona le hubiera pasado lo mismo.
- ¿Y qué es?- se interesó Kazuma-.
- Pues... es profesora de interpretación y expresión.
Kazuma volvió a mirar con una mueca rara a Sôichirô, a el cual le estaba empezando a parecer divertida la conversación que, en un principio, había siro bastante seria.
- Si quieres que diga la verdad, siempre la vi como actriz pero... ese trabajo no está muy lejos. Me sorprendí de lo bien que interpretaba cuando hizo la obra de teatro en el instituto. Y eso que no la conocía mucho, entonces.
Ahora si que fue Sôichirô quien se sorprendió con las palabras de Kazuma. Él no había mirado la situación desde ese punto de vista. Definitivamente, la conversación estaba comenzando a desvariar.
- Pues... ahora que lo dices... visto de esa manera...- Sôichirô calló por unos instantes buscando las palabras adecuadas para lo que quería decir, sin criticar a Yukino-. Creo que tienes muuuucha razón... demasiada.
Los dos amigos se pusieron a reír durante un buen rato justo antes de escuchar la puerta de la entrada, y ver aparecer a una Tsubasa, que seguía con su larguísimo pelo rubio, ahora recogido en un coleta y sus penetrantes ojos esmeralda, resaltando como siempre.
- ¿Qué es todo éste escándalo?- preguntó un poco sorprendida al ver que estaba Sôichirô- ¿Sôichirô? ¿Qué haces aquí? Y encima vas mojado- entonces miró a Kazuma con ojos asesinos-. ¡Kazuma! ¿Cómo no le has dado nada para que se cambiara? A veces no entiendo como puedes ser tan despistado.
Kazuma y Sôichirô sonrieron a la recién llegada mientras una gran gota de sudor se les aparecía por la nuca.
Sôichirô no se había dado ni cuenta de que todavía estaba mojado, ya que la conversación que había estado manteniendo con Kazuma había atraído toda su atención hasta llegar Tsubasa.
- Veo que contigo no se puede contar para nada.- proseguía Tsubasa sin prestar atención a lo que su marido intentaba decirle-. Sôchirô, perdona a este inútil no sabe hacer nada mas que componer canciones.
- No te preocupes... si la culpa ha sido mayoritariamente mía- dijo Sôichirô, intentando salvar a Kazuma de las garras de su mujer-.
- Igualmente... anda... ven que te daré algo de ropa suya antes de que te resfríes.
Sôchirô se levantó de un ya mojado sofá y se sintió culpable. Entonces miró a Tsubasa delante de él y se percató de algo.
- Oye... Tsubasa... te encuentro algo... no se... distinta. Y eso que no hace mucho que te vi.
- ¿Eh?... ¿Tú... t-tú crees?- Tsubasa se había puesto un poco nerviosa, cosa que no paso desapercibida a Kazuma-.
- Sí... ¿qué comes mucho últimamente?- siguió Sôichirô sin notar, como siempre, los nervios a flor de piel que tenía Tsubasa en ese momento-. Es parece que hayas engordado un poco, pero... no te lo tomes mal... casi no se te nota.
Tsubasa no contestó, cosa que a su esposo le extrañó, ya que en otras ocasiones, ella le habría saltado a la yugular a su amigo de la infancia, que era lo que normalmente solía hacer. ¿Qué demonios estaba pasando allí?
- ¿Tsubasa?- Sôichirô sacó de pensamientos a su amiga y a un, ahora preocupado, Kazuma-. ¿Te encuentras bien?
- ¡Claro que sí!- dijo ella con mal humor-. ¿Quieres algo de ropa o no?
- Vale... tranquila, que no lo he dicho con mala intención.
Sôichirô miró a Kazuma y le notó muy pensativo, pero no le dijo nada, y siguió a Tsubasa para una de las habitaciones.
- "¿Qué le pasará a Tsubasa? Sôichirô tiene razón. Aunque yo no me he atrevido a preguntárselo. Últimamente tiene una actitud muy arisca y poco receptiva, sobre todo hacia mí. No se que pensar... será mejor que hable con ella e intente sonsacárselo, aunque no quiera, ya me esta preocupando demasiado."
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Mientras tanto en la misma casa, pero en otra de las habitaciones, Sôichirô miraba de forma muy sospechosa a su amiga, ya que había notado que estaba un poco rara.
- ¿Por qué me miras así?- le dijo una Tsubasa un poco incomoda, sacando a Sôchirô de sus pensamientos-.
- Es que en verdad estás muy rara... en otras ocasiones cuando te decía alguna cosa como la que te he dicho hace un momento, me hubieras estrangulado sin pensártelo dos veces- Sôichirô estaba intentando ser sutil para con Tsubasa. A lo mejor le podía sacar alguna cosa sobre lo que le sucedía, porque... ¿le sucedía algo no?-. Vamos... ¿Qué sucede? A mi puedes contármelo.
Tsubasa se giró para ver de frente a su amigo, que la miraba con interés, mientras que ella dudaba. Sabía que tarde o temprano se lo tendría que decir a alguien, pero no estaba muy segura. Hasta que, al cabo de un rato de intenso silencio, se atrevió a romperlo.
- Sôichirô... ¿cómo te has dado cuenta de que había engordado si casi no se me nota nada?- le espetó intentando que su amigo captara la indirecta-. Antes no eras tan observador...
- Pues... no se... es que hace un mes que no te veo y, aunque no parezca mucho, al verte me he dado cuenta enseguida. Pero no quería... ¡Oye! ¡Tsubasa! ¿Qué te ocurre?
Sôichirô había visto como su pequeña amiga se había desvanecido mientras él hablaba mirándola entre palabras.
Kazuma, al oír las voces de Sôichirô, había entrado en la habitación y se había encontrado con el panorama de, Tsubasa desmayada medio tumbada en el suelo mientras que Sôichirô la tenía cogida por los hombros, al intentar parar la caída.
- ¡Tsubasa!- una mueca de preocupación apareció en el rostro de Kazuma mientras corría hacia su esposa, la cual empezaba moverse ligeramente-. ¿Tsubasa? ¿Qué ocurre? Hace días que te comportas de forma extraña y me tienes muy preocupado...
Tsubasa abrió un poco los ojos, solo lo justo para poder ver quién la estaba acomodando en la cama... Kazuma.
- Ka... Kazuma- dijo ésta entrecortadamente-. Tranquilo... no me pasa nada.
- ¿Qué no te pasa nada?- se extrañó-. ¡Pero si acabas de desmayarte! Sôichirô- empezó dirigiéndose a su amigo-, llama al medico... rápido.
- No, Kazuma- le cortó su mujer, incorporándose sobre la cama-. Pero... Sôichirô, ¿puedes traerme un vaso con agua?
En ese momento Sôichirô (por primera vez en su vida) se dio cuenta de que lo que Tsubasa quería era poder hablar con su marido a solas un momento.
- Claro.
- Gracias.
El matrimonio se quedó mirando como Sôichirô se iba de la habitación, y entonces Kazuma miró con angustia a su mujer.
- ¿Por qué no quieres que venga un médico? Últimamente te he visto muy rara, y me gustaría saber que te pasa. A parte, no es normal que te desmayes. Nunca antes te había pasado y....
- Sí que es normal que me desmaye- le interrumpió Tsubasa, con voz temblorosa-. Ya me lo dijo el médico.
- ¿El médico?- se sorprendió-. Entonces... ¿ya habías ido al medico?
- Sí- Tsubasa agachó la cabeza para no tener que mirar los azules ojos de Kazuma-. Es verdad que últimamente me he estado comportando de forma extraña, pero es que para mí es muy difícil decirte lo que te tengo que decir.
- ¿Qué me tienes que decir?- se desesperó Kazuma-. Dime por favor qué es lo que te pasa... me tienes muy angustiado. ¿Acaso estás enferma?
- No... bueno, no tengo nada que en unos meses no se pueda solucionar pero...
- ¡Tsubasa, déjate de dar rodeos y ve al grano! ¿Qué sucede?
La joven se mantuvo en su posición unos segundos, pero al final levantó la mirada para encontrarse con la de Kazuma y darle la noticia de que...
- E... estoy embarazada- dijo con ojos llorosos-. Estoy esperando un bebé tuyo y mío.
Kazuma no respondía. Es más, se había quedado estático ante la confesión inesperada de Tsubasa. Pero... ¿Cómo no pudo haberse dado cuenta de lo que pasaba? Seguramente estaba demasiado ocupado en la discográfica como para fijarse en los detalles que sí había descubierto Sôichirô hacía unos instantes.
Por otra parte, Tsubasa, que creía que su marido se pondría a reprocharle el porqué no se lo había dicho, estaba sorprendida de que éste hubiera reaccionado de la forma contraria a sus pensamientos.
- Kazuma... yo- Tsubasa intentaba excusarse-. Lo siento. Se que tendría que habértelo dicho en cuanto me enteré, pero es que no me esperaba que pasara nada de esto y...
- Un...- empezó a vocalizar después de largo rato de silencio-. Un bebé... ¿Desde cuándo hace que lo sabes?
- Hace una semana... pero como tú estabas tan ocupado, no quería preocuparte...- pausa-. E... estás enfadado... ¿Verdad?
Kazuma no respondió, sólo observó a su mujer con la mirada azul cristalina de sus ojos.
- Tsubasa... ¿cómo me voy a enfadar contigo cuando estas esperando un hijo mío?- contestó calmadamente-. No... Claro que no estoy enfadado... estoy muy contento de que al final me lo dijeras...
- Ka... Kazuma...- Tsubasa rompió a llorar en brazos de su esposo, mientras él la abrazaba tiernamente-.
En ese momento, Sôichirô que había escuchado parte de la conversación esperando en la puerta, entró con una sonrisa dibujada en la cara.
- ¡¡Sôichirô!!- dijeron los dos-.
- ¡¡Enhorabuena!!- les dijo, tranquilamente-. Kazuma... veo que no pierdes el tiempo...
- ¡Anda ya!- contestó, notablemente ruborizado-.
- Pero... ¿no habéis tardado un poco? Digo que... vosotros hace años que queríais tener hijos, ¿por qué habéis esperado hasta ahora?
- Pues... empezó Tsubasa, poniéndose de pie-. Es que Kazuma tenía mucho trabajo con la discográfica, y en ese tiempo... también tenía que completar muchas giras que había dejado a medias por el Japón. Y decidimos esperar.
- ¡¡Pero esto sí que nos ha pillado de imprevisto!!- bromeó Kazuma-. De verdad Sôichirô, ¿Cómo te has dado cuenta de que Tsubasa había engordado?
- Pues...- Sôichirô meditó por un momento-. No se... a lo mejor ha sido por el tiempo que llevaba sin verla, pero lo he notado enseguida que la he visto.
- Vaya, vaya... quien lo iba a decir que el antes despistado Sôichirô Arima, ahora percibiría todo a la primera y sin fijarse siquiera.
- Jejejej- sonrió el aludido levemente sonrojado-. No será para tanto...
En ese momento, todos se quedaron charlando y riendo alegremente.
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- Tsubaki... ¿te ha dicho algo Yukino de lo que le pasa?- preguntó Takefume a su futura mujer-.
- Pues... no- mintió ésta-.
Sabía que Yukino no quería que nadie se enterara de lo sucedido con Sôichirô y, aunque había intentado hacerla desistir de esconderlo, ella se había negado en redondo
- No la entiendo- siguió Takefume-. ¿Por qué es tan cerrada? Recuerdo que antes, siempre nos pedía consejo a ti y a mi cuando le hacía falta. Pero ahora... no puedo creer que haya cambiado tanto.
- Es que... lo que creo es que ha sufrido demasiado- contestó Sakura-. Sobre todo con lo de su hija. Ya sabes que la tuvo que criar sola.
- Si quieres que te diga la verdad, no me creo esa historia de que se quedó embarazada por culpa de una locura. No termia de convencerme, y más viniendo de ella.
Tsubaki puso cara de preocupación. Ella sabía de sobras que la historia no era cierta, pero su futuro esposo no lo sabía y no debía arriesgarse a que se enterara, traicionando, así, la confianza que Yukino tenía hacia ella.
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A la mañana siguiente, Sue se encontraba en casa de sus abuelos viendo la tele en la sala de estar, justo antes de que apareciera su tía Kano recién levantada y aún en pijama.
- Sue...- dijo entre bostezos-. ¿Desde cuando hace que estás levantada?
- Pues... -miró el reloj de la pared-. Hace una hora.
- ¿Tan temprano? Dime... ¿en tu casa también te levantas a esa hora?
- Pues sí... la mayoría de veces.
Kano miró sorprendida a su sobrina. No entendía como siendo todavía tan pequeña pudiera tener tanta vitalidad.
- Tía Kano...- Sue interrumpió sus pensamientos-. ¿Puedo contarte una cosa?
- Eh... claro.
- Anoche oí todo lo que dijisteis la abuela y tú en mi habitación.
- A... ¿Ah sí?- se sorprendió Kano-.
- Sí. Y ¿sabes qué?- Sue puso cara de maquinadora-. ¡¡Tengo que hacer algo!!
- Algo ¿para qué?
- Para que mi mamá y ese chico se lleven bien y... a lo mejor que se junten.
Kano puso una cara horrorizada al saber qué planes se traía su sobrina.
Continuará...
[Rápidas notas de la autora: HOLAAAA!!!! ¿Qué tal? Este capítulo lo he hecho mas que nada para rellenar un acontecimiento con otro. Jeje ¿Qué tramará Sue? Esa niña es clavada a su madre. Pero bueno... hoy no tengo nada nuevo que comentar, así que casi que mejor me callo y os dejo intrigados.
¡¡¡¡Hasta el capitulo siguiente!!!!
Sugerencias a dark_hikari_87@yahoo.es o a miaka87@3xl.net Ja ne!!]