‘LATER'
EP.13: El diario. Los planes de Sue (II)
Kano, tu que crees que es mejor, ¿huir o ignorar?- dijo Yukino a su hermana con un tono que denotaba preocupación-. ¿Tú que harías si te encontraras en mi situación?
Kano se sorprendió ante tal pregunta. Siempre le habían dicho que ella era la más madura de las tres hermanas pese a ser la más pequeña, pero nunca imaginó que ahora estaría enfrente de una Yukino (a quien tanto admiraba tras dejar a un lado la vanidad) que le estuviese pidiendo un consejo de tal magnitud…
Yukino… - la menor buscaba las palabras adecuadas para su hermana-. No se por qué me lo preguntas a mi… ¡Ni siquiera tengo novio!- hizo una pausa-. La verdad es que no tengo ni idea de lo que podrías hacer…
Yukino comprendió que lo que le pedía a su hermana era demasiado y decidió resignarse.
Aunque… - pensó Kano en voz alta, interrumpiendo los pensamientos de Yukino-. Creo que lo mejor es que lo cuentes todo- pero viendo la cara de su hermana continuó-. ¡Ya se que no quieres decirle nada! Pero creo que no tienes otra opción. Si no… si no tienes el riesgo de que Sue lo descubra, y ahí si que puedes tener un grave problema.
Yukino miró seriamente a su hermana más pequeña y reflexionó sobre lo que le había dicho. ¿Podría tener razón? La verdad era que no quería lastimar a nadie, pero a la que menos era a su hija. Tal vez… si al menos se lo contara a ella
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¿Qué quieres?- preguntó Sôichirô poniéndose a la altura de la niña-.
Pues…- la aludida dudó de si contestar o no-, e… ese refresco de ahí.
¿Quieres que te lo coja?- se ofreció el profesor-.
¡Vale!- finalizó Sue con una sonrisa, cosa que hizo que Sôichirô se acordara de Yukino, en el momento en que menos quería recordarla-.
En ese momento, sonó la campana que indicaba el final de las clases. Sôichirô se encontraba agachado junto a la niña cuando un grupo de estudiantes, todos chicos, pasó por su lado en dirección al gimnasio.
¡Profesor Arima!- gritó uno de ellos, y percatándose de la niña, agregó-, ¿es su hija? ¿No nos dijo que no estaba casado?
¿Mi… mi hija?- se sorprendió Sôichirô al oír las palabras de su alumno-. ¿Por qué piensas eso?
¿Qué por qué, dice?- contestó otro-. ¿Es que no está claro? ¡Si son como dos gotas de agua!
Sôichirô se quedó mirando a la niña unos segundos, que lo miraba con ojos traviesos… ¿Parecidos?
Justo iba a contestar cuando oyeron una voz familiar a lo lejos, que parecía venir corriendo.
¡Sue!- la llamó una Yukino, llegando a donde se encontraba su hija-. ¿Dónde estabas?
Sôichirô y los demás alumnos se quedaron bastante sorprendidos por la repentina aparición de Yukino, la cual no se había percatado, todavía, de la presencia de los alumnos y su compañero.
Disculpe…- interrumpió uno de los alumnos, haciendo que Yukino prestara atención a QUIÉN estaba delante-. ¿Es su hija?
Yukino se sorprendió ante tal pregunta. Al principio no sabía si contestar… o no, pero se decantó por la primera opción, ya que no desvelaba nada…
Sí- sentenció tajante pero sonriendo dulcemente, sorprendiendo a más de uno-. Es mi hija. ¿No lo sabían?
Esto… pues no- contestó otro joven-. Entonces… ¿esta niña es hija del entrenador?
En solo cosa de un segundo, la cara de Sôichirô se tornó de un color bastante difícil de definir. Mientras Yukino, que, aunque no lo pareciera imposible, se había sorprendido, seguía con su semblante sereno.
¿A qué viene esa pregunta, Segawa?- atajó la profesora contestando al universitario con otra pregunta-.
Pues… es que… la verdad es que se parecen…- el alumno miró a su superior con temor-.
Yukino frunció el ceño, mientras que Sue observaba divertida la escena.
“Ésta es la ocasión perfecta”- y dirigiéndose a su madre dijo-. ¡Mamá! ¿Por qué no puede ser Sôichirô mi papá?
¡S… Sue!- esa pregunta SÍ que había pillado desprevenida a Yukino, la cual ahora se le estaban subiendo los colores-. ¿Desde cuándo tú me preguntas esas cosas?
Mamá…- Sue se le dio la espalda a su madre y sonrió maliciosamente-. “¡He dado en el clavo!”- pensó, pero continuó con el dialogo-. La verdad es que Sôichirô me cae muy bien, es amable conmigo y…- hizo otra pausa-, además… ¿no me dijiste que había sido tu novio durante bastante tiempo?
Eso sí que fue la gota que colmó el vaso, pero antes de que Sôichirô intentara decir algo para cambiar de conversación, ya estaba rodeado de una graaaaaaan masa de alumnos que le hacían todo tipo de preguntas.
¿Qué fueron novios?
¿Con la profesora?
¿Cuánto tiempo estuvieron?
¿Cómo se conocieron?
¿Cuándo hace de eso?
¿Pon qué cortaron?
Yukino, al ver semejante panorama, y también el rato que hacía que había sonado el timbre, decidió que debía tomar cartas en el asunto.
¡¡¡¡¡¡FIUUUUUUUUUUUUUUUUIIIIII!!!!!!
Un gran silbido salido de la boca de Yukino, hizo que todos los alumnos que quedaban en el pasillo se giraran para mirarla con atención y sorpresa.
A ver…- empezó-. Vamos a aclarar un par de cosillas. Primero de todo: sí, Sôichirô y yo, estuvimos saliendo durante… cuatro años más o menos. Nos conocimos en 1º de instituto, y las causas por las que cortamos no creo que necesitéis saberlo.
Todos quedaron embobados.
Segundo: Sue es MI hija, y no tiene que ver en nada con Sôichirô. ¿Qué si se parecen? Puede ser, pero no tienen nada que ver. Hay mucha gente que se parece sin conocerse de nada.
Todos seguían completamente mudos del asombro.
Y tercero: ¡¡¡HACE DIEZ MINUTOS QUE HA SONADO EL TIMBRE Y TODAVÍA ESTAIS GANDULEANDO EN EL PASILLO!!!
Ante éste último grito, todos los alumnos, excepto Sôichirô, salieron corriendo y se metieron rápidamente en el gimnasio.
Yukino se giró rápidamente hacia su hermana, que había llegado momentos antes, y se puso ha hablar con ella.
¿¡Pero qué narices he hecho yo para merecer esto!?- protestó, pero en un momento se sintió observada y se giró para ver de quién se trataba, para encontrarse con los grisáceos ojos de la confusa cara de Sôichirô-. ¿Se puede saber que haces ahí plantado? ¿Qué no tienes clase?
Ni un movimiento.
¿Me estas oyendo?
Igual.
¿Pero es que estás sordo o qué?
Nada. Yukino, de los nervios, se adelantó hasta su compañero, y se puso a pocos centímetros de él.
¡¿QUIERES DEJAR DE MIRARME DE ESA MANERA?
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En otro lugar de la ciudad, una mujer de aspecto frágil descendía de un coche y entraba en un lujoso hotel.
Hola, tengo una suite reservada a nombre de…
¡Oh! No hace falta que nos diga su nombre, señorita Isuzu- la aduló el recepcionista con una sonrisa-. La estábamos esperando.
La chica no dijo nada, se limitó a sonreír, mientras que aparecían, como de la nada, dos botones que llevaron el equipaje a su habitación.
… -suspiró la chica-. Ya estoy en Tokio. ¿Cómo les habrá ido a todos?
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Eran las siete de la tarde. Yukino se encontraba en la habitación de su casa pensando, como no, en sus problemas con Sôichirô.
No se que hacer- pensaba- solo sé que tengo que arreglar esta situación como sea. No creo que pueda aguantar mucho más sin que Sôichirô se entere.
Yukino recordó la situación que había tenido ese mismo día en la universidad, y sonrió débilmente. Pero se percató de algo…
¡Ahora que lo pienso! Si… si Sue casi no ha estado con Sôichirô… ¿Cómo puede decir que le cae muy bien, y que es muy simpático?- Yukino puso cara de preocupación-. Tengo un mal presentimiento…
Yukino se levantó rápidamente de su cama en dirección a una caja que tenía en el armario, la cual todavía no había desempaquetado.
La caja está aquí…
Empezó a buscar dentro de la caja desesperadamente, rezando por encontrar algo que…
No estaba…
No… no está…- suspiró inquieta-. ¿Cómo es posible? Si las únicas que hemos hurgado en esta caja hemos sido…
Un mal presentimiento, aún más fuerte que el anterior, invadió la mente de Yukino, mientras que un escalofrío recorría todo su cuerpo.
¡No! ¡No es posible…! ¡Sue!
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El departamento se encontraba completamente oscuro. Había pasado todo el día fuera de casa, ya que, en la universidad, cada día lo obligaban a dar las clases más tarde de lo norma a causa de las reuniones por la cercanía de los nuevos exámenes.
¡Dios!- suspiró Sôichirô tumbándose en su cama, sin encender ninguna luz-. ¿Es que nadie tiene compasión por mí?- se quejaba-. Primero Yukino, que parece que me odie de nuevo, y luego el director, que no me deja hacer mis clases a su hora por las reuniones. Si sigo así, la palmaré…
Sôichirô se quedó un buen rato tumbado en su casa con todas las luces de su casa apagadas. Le gustaba. La tranquilidad que reinaba y el silencio, lo relajaban hasta el punto de actuar como antiestresante.
¿Eh?- se sorprendió Sôichirô al oír el teléfono que no cesaba de sonar-. ¿Quién puede ser a estas horas?
Sôichirô se levantó con parsimonia. No tenía ganas de dirigirse al salón a coger el teléfono, pero no tenía otro remedio. Encendió la luz del ya nombrado salón y cogió el teléfono que no cesaba de sonar.
¿Dígame?- exclamó con fastidio-.
“. . .”
Sôichirô, al escuchar a la persona al otro lado del teléfono cambió su cara de fastidio por una de sorpresa.
Pe… pero… ¡Qué sorpresa! ¿Cuándo has vuelto?
“. . .”
Pues ya verás cuando los otros se enteren…
“. . .”
¡Sí! Claro…
“. . .”
Nosotros sí estamos muy bien…
“. . .”
¿En qué hotel estás?
“. . .”
Claro… le pasaré la dirección a los demás e iremos a verte a la consulta. ¿Ok?... sí claro… ¡Adiós!
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“ Tengo que poner en claro mis ideas. Ya… ya no se ni que hacer. ¿Cómo he podido llegar a ésta situación?
No puedo seguir así. No entiendo el carácter de Sôichirô. ¿Porqué se comporta de esa manera? No se que pensar de él.
Lo quiero, lo quiero muchísimo. Pero creo… creo que le está volviendo a pasar lo mismo que hace unos años. No me puedo imaginar que es lo que le debe pasar por la cabeza. A veces me parece un completo desconocido, aunque llevemos casi tres años juntos.
Creo que lo mejor que podría hacer es hablar de esto con él. Supongo que al principio lo negará todo…
Espero poder abrirle los ojos aunque, a lo mejor, él ya se ha dado cuenta… “
Sue se encontraba en su habitación, inmersa en la lectura de un cuaderno que, en la portada aparecía el dibujo de una postal y en el que también aparecía un nombre: Yukino Miyazawa.
La niña apartó la vista del mencionado diario un momento para reflexionar en lo que ya había leído. Pero ésta fue interrumpida.
¡Sue!
Yukino se encontraba de pie y estupefacta mirando a la niña.
Sue… entonces… tú…
Sue no hizo esfuerzo alguno por esconder el diario que su madre, después de tiempo sin saber de él, había encontrado en sus manos.
Sí- sentenció la niña, con la mirada seria clavada en los ojos de su madre-. Lo se todo.
A Yukino le volvió a aparecer la sensación de angustia en su pecho.
¿Qué pasaría a partir de ahora?
Continuará…
[Notas de la autora: WEEEEEEEEEEEEENAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS!! Si ya se que todos me queréis matar… ¡pero la culpa es del ordenador!!! (Se me ha medio escacharrado)
Bueno, sobre el capítulo… no tengo nada que decir… ¡Yukino POR FIN ha descubierto que Sue lo sabe todo!
A partir de ahora las cosas estarán bastante tensas entre Sôichirô y Yukino, además de que aparecerá alguien que conocemos pero que aún no se ha desvelado el nombre… bueno ya veréis.
¡Paciencia!
Mientras tanto aquí os he dejado con el capítulo 13 después de 2SEMANAS de retraso por culpa de mi ordenador (me lo voy a cargar un día de estos ¬¬)
Por favor, los comentarios a: hikari_87@hotmail.com
JA NE!!!!!!!!!!!!!!!!