Kareshi Kanojo no Jijô
‘LATER'
EP.19: Pensamientos y lágrimas.
Corría lo más rápido que el acelerador de su coche le permitía, por una calle completamente despejada. Normal, a las once de la noche y por aquel barrio, poca gente había que estuvieran fuera.
Sôichirô Arima miraba con rabia la carretera frente a si, apretando fuertemente el volante, como si quisiera estrangularlo.
Un semáforo en rojo le avisaba de que debía parar, pero él no lo hizo. Siguió de largo, arrancando bocinazos de protesta y frenazos imprevistos de los pocos coches que circulaban por allí.
No le importaba nada. Lo único que tenía en mente en ese momento era el deseo de desahogarse y unas inmensas ganas de gritar.
Pero no podía. Todo sentimiento le había quedado clavando en el pecho, impidiendo poder hacer cualquier cosa.
Lo único que podía hacer era… hablar con alguien.
Y quien mejor que su fiel amigo y mayor apoyo que haya tenido en años: Hideaki Asaba.
-o-o-o-o-o-o-o-o-
Se encontraba inquieta. Hacía rato que Yukino tendría que haber llegado para buscar a Sue, pero no había aparecido. Y aquello la perturbaba.
¿Podría estar con Sôichirô Arima? ¿O era otra cosa?
La idea no dejaba de rondarle por la cabeza, haciendo que su angustia creciera aún más.
Pero el sonido del timbre sacó de sus ensoñaciones a Miyako Miyazawa quien, después de dudarlo unos segundos, fue a abrirla con rapidez encontrándose con una Yukino con el ceño fruncido y los ojos rojos –posiblemente de llorar- bañados en lágrimas.
Miyako la miró un momento con duda. La reacción de su hija era impredecible en aquellos momentos, pero lo que seguramente haría era reprocharle porque habló con Sôichirô.
Pero se sorprendió al notar como su mirada se volvía mas triste y que, dejando a parte el ceño, se lanzaba directamente a sus brazos, temblando como un cachorrito asustado.
-¿Yukino? ¿Qué te ocurre?- preguntó con inquietud.
-Ma… má.
Sin decir nada más, lo único que hizo fue abrazar a su madre, transmitiéndole al mismo tiempo su dolor y tristeza. Ella era la única que la podía comprender en ese momento. Era la única que podía consolarla.
Miyako correspondió a tal abrazo por parte de su hija mayor. No dijo nada. Tan solo se quedó allí, abrazando a Yukino y transmitiéndole su apoyo mediante aquel mutis.
La entrada de la casa estaba silenciosa. No se oía nada en el recibidor, excepto, tal vez, el sonido de la televisión proveniente del salón.
-Yuki- empezó la madre después de un rato en silencio-. Vamos. Pasa y cuéntame lo que ocurre.
La madre de Sue no dijo nada. Tan solo se dejó guiar hacia el interior de la vivienda, llegando hasta la cocina, donde se sentó en una silla y apoyó los brazos en la mesa, aguantándose la cabeza al mismo tiempo, en señal de desespero.
-¿Quieres un té?- le preguntó
-De acuerdo-. Murmuró mientras se secaba las lágrimas de sus mejillas.
Miyako preparó la infusión en silencio. Había esperado mucho tiempo a que su hija mayor reaccionara, y ahora que lo había hecho no desperdiciaría la situación con un mal comentario o unas palabras mal pensadas. No. Estudiaría cada cosa que escuchara y mediría todas y cada una de las posibilidades que podía tener a la hora de hablar con Yukino. Esta vez, no sería tan desprevenida. Estaba sobre aviso.
-o-o-o-o-o-o-o-o-
La lluvia caía de nuevo mientras que la gente corría por las calles intentando resguardarse de las gruesas gotas de agua que cada vez caían con más intensidad.
Desde la ventana de un edificio, un chico miraba al exterior con expresión ausente. Más bien, parecía que lo que estaba haciendo no era observar la calle, sino meditar y cavilar cada una de las palabras dichas hacía un momento por su amigo.
FLASH BACK-----
Acababa de llegar de trabajar. El cielo estaba completamente nublado a pesar de estar finalizando el día. No le gustaban esos momentos. Le hacían sentir terriblemente triste y melancólico aunque no tuviera motivos para estarlo.
Se quitó la chaqueta, lanzándola encima de la mesa junto con las llaves, y se dejó caer, literalmente, al sofá, quedándose observando el techo de color blanco, ahora casi negro a causa de la falta de luz.
-¿Maho?- preguntó al aire esperando que alguien le respondiera.
Pero no lo hizo. Se acomodó más en el sofá, dando por sentado que su compañera de piso y novia aún no regresaba de trabajar.
Sin saber porqué, empezó a pensar en su amigo Sôichirô. Lo cierto era que últimamente, mejor dicho, desde que había vuelto Yukino a la ciudad, lo había encontrado mucho más animado pero, al mismo tiempo, más hundido en si mismo. Vaya que no era una contrariedad. ¡Y de las gordas! ¿Cómo podía una persona estar alegre y triste al mismo tiempo? No sabía por qué, pero le daba la gran impresión de que algo de por medio había que le atormentaba y le impedía que arreglase del todo las cosas con Yukino. Pero la cosa era…
¿Qué debería de haber pasado hacía tantos años para que cortaran repentinamente y, encima, la profesora se cambiara el apellido para no ser encontrada por el entrenador de kendo?
En todo ese asunto, había algo que no le gustaba. Problemas, relaciones de años rotas repentinamente, traslados de ciudad, retornos después de ocho años, cambios de apellido, una niña que no tiene padre…
Eh… ¡Un momento! ¿Una niña que no tiene padre? ¿Desde cuando Sue no tenía padre? Si Yukino les había explicado que una noche en un bar había bebido y que después de conocer a alguien y por culpa del alcohol había…
Un rayo de luz iluminó la mente de Hideaki Asaba. ¿Cómo no lo había pensado antes? ¡¡Pero si estaba más claro que el agua!!
Desde el principio, Yukino había sido muy misteriosa con el tema de la procedencia de Sue. ¿Un lío de una noche? ¿En un bar? ¡¿Y con un desconocido al que no había vuelto a ver desde entonces?!
¡¡Eso sonaba a telenovela!! Era imposible que la misma Yukino que él y todos los demás conocían hubiera hecho eso… ¡¡Y más emborracharse!! Cuando él recordaba que ella misma le había dicho que el emborracharse era tan solo ó una tontería ó una puerta de salida a unos problemas que, igualmente, tenías que acabar solucionando y que la bebida no ayudaba en la tarea.
No. Definitivamente, la profesora había mentido descaradamente en ello. Lo que no le cabía en la cabeza era como es que nadie se había dado cuenta antes. Que él no se percatara tenía una explicación, ya que casi nunca prestaba atención a la mayoría de cosas que le explicaban, pero que Maho, con lo perceptiva e intuitiva que era, dejando el tema a parte de que era la mejor amiga de la profesora… ¿Cómo había dejado escapar ese tan evidente detalle?
-Maldita mi mente y mi falta de percepción…
Lo que si sabía era que tenía que hablar urgentemente con Yukino y Sôichirô. Tal vez, lo mejor fuera dialogar con ella primero, para confirmar sus sospechas, y luego con el despistado de Arima.
-¡Al diablo! Hablaré con el primero que encuentre.
Y como coincidiendo con sus pensamientos, pocos minutos después, se encontraba en la puerta dejando pasar al interior de su casa a un muy pálido y extrañamente enfurecido Sôichirô Arima.
-----FIN DEL FLASH BACK.
Al final… lo que había pensado Hideaki Asaba sobre la procedencia de Sue, se había ido al traste cuando Sôichirô le había explicado absolutamente todo sobre la conversación que había entablado con Yukino y el tal Seishi unas cuantas horas antes.
Dejó de mirar por la ventana después de reflexionar bien todo lo dicho por su amigo y se dirigió hacia el centro del salón, que era donde estaba sentado Sôichirô mientras observaba al vacío.
-Sôichirô- le llamó la atención el rubio-. ¿Estás completamente seguro de que Yukino no ha vuelto a mentirte?
-¿Eh?- se extrañó el moreno ante las palabras de su mejor amigo-. ¿Por qué iba a mentirme? Si todo encaja, ahora.
-Sô… si no te has dado cuenta, cuando Yukino llegó, nos dijo a todos que Sue era hija de una aventura que tuvo una noche de locura… y sin embargo, ahora aparece este chico de la nada.
-Sí pero…
-Déjame acabar. Aparece y Yukino te dice que él es el padre de Sue, cuando esa misma mañana su madre se había presentado en tu casa diciéndote que hablaras con ella sobre la niña con urgencia.
Arima no dijo nada. Tan solo se volvió a mirar de nuevo al vacío, como ausente. Asaba decidió proseguir ante tal reacción.
-¿No has pensado que… es posible que Yukino, al verse acorralada con tus exigencias, aprovechara a su amigo para una tapadera?- preguntó de modo tranquilo- ¿No crees que en realidad Sue pueda ser tu hija? Porque… no sería extraño. Se parece mucho a ti y las fechas coinciden. ¿No crees que…?
-¡Basta!- interrumpió el profesor levantándose de pronto y empezando a dar vueltas por la sala-. No intentes convencerme de otra cosa ¿me oyes? Ya he tenido suficiente por hoy. ¡¡No quiero oír hablar más del tema!!
Con estas palabras, Sôichirô Arima corrió hacia la puerta de entrada y salió por ella dando un fuerte golpe al cerrarla. En el interior, Hideaki miraba el lugar por el que su amigo había desaparecido con algo de tristeza.
- “Sôichirô… creo que estás siendo demasiado negativo. Todo tiene su porqué en esta vida, y el que Yukino haya hecho esto, tarde o temprano saldrá a la luz”.
-o-o-o-o-o-o-o-o-
-¿¡¡Cómo has sido capaz!!?
En el otro extremo de la ciudad, Miyako Miyazawa discutía acaloradamente con su hija mayor. No, mejor dicho, discutía ella sola, porque no conseguía arrancar ni una sola palabra más después de que la profesora hubiera explicado los recientes acontecimientos.
-Yukino… mira… ya se que tienes que estar hecha polvo, con remordimientos, cargos de conciencia y todo eso, pero… ¿Qué no te lo puse lo suficientemente fácil para que le contaras de una vez a Sôichirô que es padre? ¡Y con siete años de retraso!
-Yo… lo siento.
-Sí, se que lo sientes, pero con sentirlo no arreglas nada. ¿Me entiendes?- hizo una pausa y se sentó enfrente de su hija-. A ver… ¿cómo crees que debe de estar Arima en estos momentos? ¿Cómo crees que se sentirá?
La profesora la miró con lágrimas en sus ojos rubí. Sí. Sabía de sobras que su madre tenía la razón. Entonces… ¿por qué no aprovechó la oportunidad cuando tuvo la ocasión?
- “La maldita cobardía” - se reprendió interiormente.
El silencio volvió a reinar en la habitación. De un momento a otro, oyeron un ruido proveniente de la puerta de entrada y unas voces femeninas.
-¿Hola? ¡¡Mamá!! ¡Ya hemos llegado!- una Kano apareció por la puerta de la habitación en que se encontraban madre e hija y las miró un momento con sorpresa-. ¡Yuki! ¿Qué haces aquí? Si no tenías que recoger a Sue hasta la tarde. ¿Cómo es que…?- vio como la joven madre apartaba la mirada y agachaba la cabeza ante la estupefacción de su hermana pequeña-. Yukino… ¿Qué ha sucedido?
Ella no contestó. Se limitó a abrazar a Kano con ahínco, como queriendo que no terminara ese abrazo, como intentando escapar de una realidad que se le hacía cada vez más evidente.
Sin que nadie se percatase, Sue lo veía todo escondida tras la puerta de la habitación. ¿Qué le sucedía a su madre? Ella nunca lloraba. No al menos delante de nadie. Ella sabía que lloraba muchas veces, porque la había oído, pero siempre era por la noche y en la soledad de su cuarto.
Recordaba incluso, una vez en verano que se había levantado para coger un vaso con agua. Había pasado por delante de la habitación de su madre, que tenía la puerta abierta, y sin que ella se percatase de su presencia, la había observado llorar silenciosamente tumbada de lado en su lecho, y mirando la foto que sujetaba su mano.
La misma que Sôichirô Arima tenía enmarcada en su mesita de noche.
Decidió que lo mejor era irse a otra parte de la casa a buscar algo con que distraerse. Nunca le había gustado ver a su madre llorar. Las pocas veces que lo hacía siempre acababa llorando ella también, acompañándola en su sufrimiento y eso no le gustaba, era doloroso.
- “Es doloroso ver a tu madre sufrir por algo a lo que tú misma puedes ponerle remedio”.
Continuará…
[Notas de la autora]: ¡Nihao!!!!
¿Qué tal??? ¡Feliz día de San Valentín!!! (Aunque con un poquito de retraso… bueno… algo es algo)
¿Cómo os va? Ya se que hace mucho que no me veis el pelo por aquí pero… ¡¡Gomen!! ¡He estado requeteocupada!!
Acabo de volver de un viaje de estudios, y dentro de 2 semanas me voy a Italia de intercambio con un instituto de allí. Os digo, intentare, y repito: INTENTARÉ tener acabado el fic para entonces, ya que el día 2 de marzo (cuando me voy a Italia) este fic cumple dos añitos… y quería publicar el último cap ese día… aunque no se si podré, haré todo lo que este en mis manos para conseguirlo.
Con respecto al cap… ¿qué os ha parecido? Jejeje un poco pastelosillo ¿verdad? Es que tengo que poner algo de melodrama por el medio, sino no veríais lo que yo quiero que veáis ni os meteríais en la situación del personaje… ¿Me entendéis? Espero que sí.
Bueno… no quiero añadir nada más por ahora… solo que espero vuestros comentarios al menos para animarme a acabar antes de marzo este fic.
Sin nada más que añadir… ¡¡Me despido!!
¡Matta ne!!
Hikari Katsuragi