El Castillo de los sueños
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fanfic.fanzone

 Kareshi Kanojo no Jijô
‘LATER'
EP.20: La revelación (I)

Los días fueron pasando con parsimonia, aparentemente normales para el resto de gente indiferente a los problemas de la pareja de profesores, mientras que ellos tenían que soportar situaciones verdaderamente tensas.

Yukino, después de haberse desahogado con su madre y su hermana pequeña, había conseguido serenarse lo suficiente para buscar una solución a todo. Le había dado muchísimas vueltas en averiguar la mejor manera que podía contarle a Sôichirô todo lo oculto durante tanto, que era mucho, pero siempre llegaba a la misma conclusión…

La maldita y odiosa cobardía haría que en el momento de confesar se echara atrás de nuevo.

También estaba el problema de que Sôichirô la evitaba con clarísima evidencia.

Y lo había podido comprobar durante toda la semana. Pese que a Arima y ella compartían despacho, el moreno no se había dirigido a ella en ningún momento, ni tan siquiera para preguntar alguna fecha de las tantas reuniones que se les amontonaban.

La situación no se lo hacía más fácil a la pelirroja, que estaba tan desesperada que había llegado a pensar en recurrir a que sus amigos se lo contaran a él en vez de ella.

Pero era su problema y su responsabilidad. Tenía que ser ella quien afrontara la ira que, seguro, provocaría en el profesor una vez le contara la verdad. No le iba a cargar el muerto a nadie, por decirlo de alguna manera…

 

-¡Kairi!- una voz femenina la sacó de sus pensamientos y se giró hacia la dueña de ella-. ¡Hola! Oye, ¿podrías…? ¿Qué te ocurre?- se interrumpió a ella misma-. ¿Pasa algo malo?

-¿Eh? ¡No! Por supuesto que no, tranquila. Es solo la presión de todos los exámenes y reuniones que tenemos…

-Ah… bueno, a lo que venía. ¿Podrías darle esto a Arima?- le preguntó entregándole un sobre bastante grande en que estaba inscrita la palabra ‘URGENTE' en letras rojas-. Acaba de llegar. Él debe estar en el departamento, y si voy ahora llegaré tarde a mi clase, en la otra punta de la universidad. ¿Podrías dárselo tú? Vas para allá… ¿no?

-S-Sí pero…

-Pues toma- finalizó dejando el sobre en sus manos antes de salir corriendo por la puerta de la sala de profesores-. ¡Gracias!

 

Yukino se quedó por unos instantes paralizada y miró el sobre.

 

-‘Instituto Hokuei'- leyó en el remitente-. Pero… ¿qué no es donde…?

Calló de pronto cuando una idea, una sospecha se formaba en su mente… ¿Y si…?

Sin pensarlo dos veces se fue corriendo del lugar hacia su departamento, rezando, por primera vez en toda la semana, que Sôichirô se encontrara allí.

 

-o-o-o-o-o-o-o-o-

 

-‘Entonces… ¿estás seguro de que quieres hacerlo, Arima?'- preguntó una voz femenina al otro lado del teléfono.

-No lo sé, Rika- le contestó el aludido mientras jugaba con el cable del aparato-. Ya no estoy seguro de nada.

-‘Pues si no lo estas… ¿por qué lo haces?'

-Ya sabes el porqué- un silencio reinó al otro lado de la línea-. No hace falta que busques excusas Rika. Sé de sobras que Yukino te debe de haber comentado algo… ¿o me equivoco?

-‘No, no te equivocas'- confesó la psicóloga, aceptando que hacía tan solo un rato, había hablado con la maestra y le había comentado los últimos acontecimientos-. ‘Pero aún así, no creo que debas de tomar esta decisión tan precipitada. ¿Y sí todo…?'

-No intentes consolarme con argumentos que no tienen ningún fundamento. Sé muy bien lo que oí, y no estoy equivocado. Y sabes de sobra que yo no podré aguantar la situación por mucho tiempo. No, es lo mejor que puedo hacer. Ya se lo he explicado a Hideaki y, aunque me ha dicho lo mismo que tú, no ha logrado convencerme.

Un suspiro salió de la boca de la castaña, en señal de rendición.

-‘¿Qué día te marchas?'- le preguntó con pesar-.

-Quería irme hoy… o mañana. Como mucho el domingo. Pero creo que me iré mañana por la mañana.

-‘Y…'- empezó como temiendo la pregunta-. ‘¿Cuándo se lo dirás a ella? No pensarás irte sin decirle nada. Recuerda que ella, hace años, te avisó con antelación…'

-¡Tres días!- se quejó-.

-‘Sí… ya se que no es mucho pero… al menos te avisó, ¿no? ¿Cuándo piensas hacerlo si te vas mañana?'

-Hoy… no tengo otro remedio. Pero que sepas que… si por mi fuera, no le diría nada.

La doctora, en su consulta, cerró los ojos intentando pensar rápidamente una excusa para que, al menos, Sôichirô esperara al domingo para irse. Así… el sábado podría convencer a Yukino de que confesara de una vez por todas.

-‘Sôichirô… ¿podrías hacerme un favor?'

-Dime.

-‘Espérate hasta el domingo para irte.'

-¿Y eso… por qué?

-‘Porque… te da lo mismo el sábado que el domingo… ¿no?'

-Sí… pero no entiendo porqué…

-‘Pues espérate al domingo'- le interrumpió-. ‘El sábado pasaré por tu casa para despedirme en persona, ¿ok?'

-O-Ok…

Tras una rápida despedida, Arima colgó el teléfono y se quedó pensativo. ¿Por qué insistiría tanto Rika en que se fuera el domingo y no un día antes? Porque eso de que se quería despedir en persona no se lo tragaba, ya que cuando ella se fue, tiempo atrás, tan solo le habló por teléfono.

Entonces… ¿qué era lo que estaba tramando?

Movió la cabeza negativamente y se levantó de su asiento. Recogió las pocas cosas personales que le quedaban y las puso en una caja. Después de observar lo que era el escritorio de su compañera, fue hacia la puerta lentamente, pero un obstáculo había en el camino de salida.

Una Yukino con una expresión de preocupación en su rostro y respirando con dificultad ante la carrera dada hacía unos instantes, lo miraba a los ojos con temor.

Después de tranquilizarse, se acordó del sobre que tenía que entregarle y dio un par de pasos hasta quedarse enfrente de él.

-Esto es para ti- le dijo tendiéndole el sobre-. Lo trajeron hace un rato y me pidieron que te lo diera.

-Ah. Gracias- cogió el sobre con la mano que le quedaba libre y fue a la puerta sin tan siquiera una palabra.

-Sôichirô…- oyó decir a la maestra-. ¿Qué… qué está pasando?

-¿A qué te refieres?- le preguntó el aludido sin girarse a mirarla y de manera muy seca.

-Esa carta… es del instituto Hokuei, donde nosotros íbamos…

-Sí, lo se.

-¡¿Quieres decir que te vas?!- le preguntó yendo hacia el y cogiéndole del brazo para que se girase a mirarla-.

-Sí. Es lo que voy ha hacer. He presentado mi renuncia hace dos horas y estaba terminando de recoger mis cosas- explicó aún sin verla.

-Pe… pero…- empezó ella-. ¡No es necesario que te vayas!

-¿No tengo que marcharme?- se sorprendió-. ¡Claro que tengo que hacerlo! ¡No soportaría quedarme aquí, viéndote cada día!

-Pero yo…

-¿Es que no lo entiendes?- preguntó con desespero, dejando la caja encima de la mesa-. No puedo soportar el verte con otro que no sea yo. ¡Te quiero Yukino! ¡Y eso ya lo sabías!- se interrumpió un momento-. Es lo mejor para los dos.

Sin previo aviso, el moreno volvió a coger la caja y salió del lugar sin añadir nada más al asunto.

Yukino no reaccionaba. Estaba de pié, mirando al vacío con los ojos muy abiertos, llenándose cada vez más de lágrimas, las cuales luchaban por salir a la superficie y rodar por las mejillas levemente sonrosadas de la pelirroja.

Pasaron varios minutos en los cuales no hubo movimiento alguno en la pequeña sala. Yukino permanecía estática mientras intentaba, sin éxito, calmar su silencioso lloro.

En unos momentos, tan solo se dejó caer al suelo de rodillas. Se puso las manos en la cara y dio rienda suelta al llanto.

 

-o-o-o-o-o-o-o-o-

 

Abrió la puerta de la suite en la que estaba hospedada. Había llegado al hotel lo suficientemente cansada como para ignorar al recepcionista de turno que intentaba decirle sabe Dios qué. No tenía ganas de hablar con nadie, había tenido suficiente con sus pacientes, excluyendo, claro está, el ‘grave' problema de sus antiguos compañeros de instituto.

Lo único que quería en esos momentos era un largo y relajante baño e irse a dormir, sin ninguna interrupción de por medio, hasta el día siguiente que, como no trabajaba, podía levantarse tarde.

Dejó caer las llaves de la habitación en la mesita del pequeño recibidor y entró al salón que había antes de cada uno de los diferentes cuartos.

Se quitó la chaqueta con parsimonia y tal fue la sorpresa que se llevó al dejarla en la silla, que dio un salto hacia atrás cuando una voz le habló.

-¿Qué pasa Rika? ¿Es que ahora somos invisibles?

La aludida miró hacia el sofá que había en la sala. Allí se encontraban Aya y Tsubaki con porte misterioso, causando cierto estupor en la psicóloga.

-¡Que susto que me habéis dado!- se tranquilizó-. ¿Se puede saber que hacéis aquí? ¡Y de esa manera! ¿Es que queréis darme un infarto?

Las dos se rieron disimuladamente, y es que no era para menos que la castaña se asustara: la sala estaba completamente en penumbra y era fácil no verlas si se iba distraído, pero no contaban con que Rika no estaría informada de la visita sorpresa.

-No queríamos asustarte- empezó la escritora-. Tan solo vinimos ha hacerte una visita de cortesía. En recepción nos dijeron que habías llamado diciendo que llegarías antes, así que nos dejaron pasar.

-¿Os dejaron pasar sin estar yo?- se sorprendió-. No es posible…

-Bueno… lo cierto es que Aya influyó en eso… cuando dijo su nombre, inmediatamente la relacionaron contigo y…

-Eh…- Rika no sabía que decir-. Creo que un día de estos… me cargaré a esos malditos periodistas.

Las tres rieron ante el comentario mientras la psicóloga encendía las luces y se sentaba junto a sus amigas.

-Vamos chicas. A mi no me engañáis- se puso seria-. ¿Me diréis a que habéis venido sin avisar ó debo suponerlo?

-Ilumínanos. ¡Oh, grandiosa Rika!- se burló Tsubaki.

-Déjame pensar…- empezó ignorando el comentario de la morena-. Tiene que ver con Yukino y Sôichirô, ¿cierto?

-¡Rika!- la entrenadora de voleibol miró con sorpresa fingida a su amiga-. ¿No te han dicho nunca que servirías para psicóloga?

-¡Tsubaki!- le reprendió tirándole un cojín a su amiga-. ¡Deja de decir chorradas!

-Está bien, está bien… me centro.

-¿Qué tal van esos dos?- preguntó de pronto Aya, más seria que de costumbre.

-Pues… diciéndolo claro, al paso que llevan, estos no se reconcilian ni en su siguiente vida- dijo, pero las dos chicas se la quedaron mirando de manera rara-. ¿Qué? ¿Queréis que os lo explique psicológicamente hablando?

-Por mi no- espetó Tsubaki-. A lo mejor Aya sabría escucharte, pero yo no entendería ni jota. Soy una negada para las ciencias.

-Tsubaki… eras, lo sigues siendo y lo serás siempre una negada para las ciencias y para cualquier materia que no tenga que ver con deporte- explicó la escritora.

-Eh… creo que es verdad- afirmó con una gota en la cabeza y una sonrisa nerviosa.

-Bueno… nos estamos desviando del tema principal- Rika intervino de nuevo-. Yukino y Sôichirô no llegarán a nada al paso que van.

-Pero… ¿qué no que se llevaban bien?- preguntó la de ojos violetas-. Se que habían tenido un pequeño traspiés, pero tengo entendido por Yukino que lo habían arreglado.

-¿Te dijo que había pasado en ese ‘pequeño traspiés'?

-Pues… no, pero sé de sobras que algo entre ellos había pasado y, tal y como vino ese día a mi casa, seguro que era lo que Yukino más temía… por decirlo de algún modo.

-Bien… - empezó Rika-, ese día se besaron. Según me contó la misma Yukino, para ella fue como un acto involuntario, algo que no pudo evitar.

-Me lo imaginaba.

-Ahora, lo que yo pienso es que Yukino no quiere aceptar que sigue enamorada de Sôichirô porqué teme que vuelva a pasar algo que la pueda perjudicar.

-Como pasó la otra vez- intervino finalmente Aya.

-Pero dudo mucho que yo pueda ayudar en algo- se reprendió la psicóloga.

-¿Por qué crees eso?- le preguntó Sawada.

-¡Porque no tengo ni idea de qué es lo que pasó cuando cortaron!- espetó.

-Yo sí.

La psicóloga y la escritora quedaron repentinamente sumidas en silencio. Como si hubieran oído mal, miraron inquisidoramente a la entrenadora de voleibol, suplicándole mediante esta que les negara lo que acababan de oír.

-No… Tsubaki, dime que no es verdad. Dime que no sabías nada- le advirtió Rika.

-Sí, lo sabía- murmuró con temor.

-¡¿QUÉ?!- gritaron a unísono las dos chicas.

-¡¿Y por qué demonios no lo has dicho antes?!- preguntó Aya.

-¡¿Desde cuando lo sabes?!- hizo lo mismo la otra castaña.

-Pues…- las miró con una expresión temerosa muy poco común en ella-… des-desde el principio…

-Desde… el principio- repitió la escritora.

-¡¿Nos estás diciendo que hace ocho años que sabías la causa por la que Yukino y Sôichirô terminaron su relación?!- gritó la doctora.

-Sí… y no solo eso…

-¡¿Hay más?!- preguntaron las dos de nuevo.

-Sí… yo… estaba delante cuando sucedió todo.

Eso si que fue la gota que colmó el vaso. Las dos amigas allí presentes, ajenas a todo desde el principio, cayeron, de nuevo, en un tenso silencio.

Rika se levantó del sofá y comenzó a dar vueltas por la sala, murmurando cosas ininteligibles, mientras se apretaba los ojos con una mano y la otra la tenía en la cintura. Una clara señal de exasperación e impotencia.

Aya, por otro lado, quedó sumisa en sus pensamientos. Parecía que intentaba buscar el sentido a las palabras que acababa de decir Sakura, la cual miraba a cada una con más temor que a la anterior, ya que Rika, si se enfadaba, podía llegar a ser terrible.

-Una cosa- Rika interrumpió su paseo y le llamó la atención a la morena-. Si tú sabes todo el asunto, entonces… ¿también sabes lo de Sue?

-¿El qué de Sue?- preguntó Aya-. ¿Quién es Sue?

-La hija de Yukino- contestó Rika.

-Y de Arima- hizo lo mismo la entrenadora.

-¡¿QUÉ?!- se sorprendió la escritora. No se esperaba eso en aquel momento. ¡Ni tan solo sabía que Yukino tenía una hija!

-Entonces lo sabías…- la doctora hizo la afirmación ante la respuesta dada.

-Sí. Según Yukino, fui la primera que me enteré, después de su madre, claro.

-Tsubaki- empezó Isuzu-. Entiendo que no hayas dicho nada en tanto tiempo, aunque viniendo de ti, me extraña. Pero… sabiendo, ahora, lo que está sucediendo… y sabiendo, además, que yo estaba en la ciudad y también en contacto con Yukino… ¿no podías haberme dicho algo antes?

-Yo… lo siento… no pensé…

-Sabemos que pensar no es lo tuyo- bromeó Aya intentando quitarle tensión al ambiente, sin resultado.

-Bueno… ya no hay nada que hacer- sentenció Rika, haciendo caso omiso del comentario de su amiga, mientras se sentaba de nuevo-. Mañana he quedado con Yukino en su casa. Supongo que me lo explicará todo, ya que me pidió que fuera pronto… solo espero que haya suficiente tiempo como para que le diga a Sôichirô todo.

-¿Por qué no tendría que haber tiempo?- preguntó extrañada Aya ante el comentario.

-He hablado con él esta mañana y me ha dicho que se va como muy tarde el domingo, a trabajar a Hokuei.

-¡Pero si es donde estudiamos!- se sorprendió Tsubaki por primera vez en lo que llevaban de conversación.

-Sí.

-¿Cómo que se va?- cuestionó la escritora-. ¿Qué motivos tiene para irse?

Rika suspiró y empezó a relatarles todo lo sucedido con Seishi y la mentira que Yukino le dijo a Sôichirô tan solo unos días antes. Según iba relatando, la cara de sus dos amigas se ponía de una manera bastante difícil de describir; con la boca completamente abierta y los ojos como platos, una escena que en verdad, daba risa.

-¿Y dices que Yukino le dijo eso?- preguntó Tsubaki.

-Sí- afirmó la doctora-. Ahora no os extrañará que se quiera ir, ¿verdad?

-Pues no…

-¡Esa Yukino es una completa idiota!- gritó Aya poniéndose de pie-. ¡Su madre se lo pone en bandeja y hace eso! Y Sôichirô… no quiero ni pensar en como reaccionará cuando sepa lo de su hija.

-No, no te lo puedes ni imaginar.

-Bueno… ¿Y qué podemos hacer ahora?

-Pues… por el momento esperar- finalizó Rika-. Solo esperar.

 

-o-o-o-o-o-o-o-o-

 

La mañana del sábado amaneció nublosa. Las calles en la ciudad de Tokyo se encontraban poco transitadas y la gente parecía que no se atreviera a salir de su casa por miedo a helarse ya que era una de las mañanas más frías del invierno hasta el momento.

Como siguiendo ejemplo, Yukino tampoco salía ni tan solo de su habitación. Parecía que su cuarto era el refugio que le protegía de tener que enfrentarse a una verdad que le pesaba, si salía de él.

Y en parte era cierto, porque vería a Sue. Pensar en los engaños que hizo y provocó con respecto a otra gente le removía la conciencia, como ya era casi una costumbre, pero se intensificaban aún más cuando veía a su hija. En cierto modo, ella era la más perjudicada…

-En cierto modo…- se repitió en voz alta antes de salir finalmente de la estancia.

Bajó las escaleras y se metió en la cocina. El frío que invadía la planta baja de la casa le hizo tiritar y decantarse por preparar un desayuno caliente.

-Vaya, pensé que Sue estaría levantada…

Y lo estaba. En la habitación de la niña ésta no paraba de recorrer de un lado para otro con una expresión preocupada.

-He de hacer algo… he de hacer algo… ¡He de hacer algo!- se repetía una y otra vez-. ¿Pero qué? Si tan solo supiera que demonios es lo que ha pasado podría pensar en alguna cosa pero…- se dio en la cabeza con la mano en una señal desesperada-. ¡Mierda! Tengo que averiguarlo… pero… no se como. Mamá seguro que no suelta prenda, la conozco demasiado- paró de caminar un momento mientras se cruzaba de brazos y reflexionaba-. El único que podría contarme algo es Sôichirô… pero no creo que me haga mucho caso… al fin y al cabo… solo tengo siete años…

La inteligente niña continuó con el recorrido anterior en recerca de alguna otra forma de encontrar una solución decente, pero le escaseaban las fuentes de información sin contar las que le inspiraban diferentes ideas. ¿Dónde estaban las musas cuando se las necesitaba?

-Creo que…- empezó sentándose finalmente en la cama, como abatida por una gran batalla-. No tengo más remedio que hablar con Sôichirô… al fin y al cabo… no pierdo nada preguntándole… Sí. Ésta tarde, aprovechando que mamá tiene visita, como creo que me dijo, iré a casa del profe y hablaré con él.

Dicho esto salió de la habitación con una sonrisa socarrona en su cara y con las ideas realmente claras.

 

-o-o-o-o-o-o-o-o-

 

La mañana pasó en un abrir y cerrar de ojos para Sue, más no para Yukino ya que se le había hecho eterna. Eran las dos de la tarde y Rika no debía tardar en llegar.

Como si estuviera esperando a que pensara eso, el timbre de la puerta sonó y una Rika vestida con unos tejanos corrientes y un jersey de lana gorda- sin contar con el abrigo, la bufanda y el gorro- hizo presencia en el salón de las Kairi después de que la anfitriona fuera ha abrir. Pero la psicóloga no venía sola, la acompañaban dos chicas más que, según el punto de vista de Sue, se le hacían conocidas pero no sabía de qué.

-Sue, ven- la llamó su madre una vez se hubieron quitado los abrigos-. Mira, estas son Rika Isuzu- señaló a la de la derecha, quien tenía una gran y tierna sonrisa-, Tsubaki Sakura, que creo que ya conocías ¿no?- dirigiéndose a la chica del medio, quien reconoció como antigua amiga de su madre y a quien vio hacía un tiempo-, y Aya Sawada. Las tres íbamos juntas al instituto.

Cayó en la cuenta de qué le eran conocidas las otras dos chicas. ¡Había visto las fotos del anuario de graduación de su madre! Pero a parte… las había visto en la televisión… las miró mientras su madre iba a dejar los abrigos al perchero.

-Vosotras sois famosas ¿no?- preguntó dirigiéndose a las dos castañas.

-¡Ah! Esto… bueno… podría decirse que sí.

-Yo soy psicóloga- se confesó Rika-. ¿Sabes lo que es eso?

-¿Algo así como un diario al que la gente acude a contar sus problemas?- preguntó de nuevo con una mueca temerosa, haciendo reír a la doctora.

-Jeje… algo así.

-Y tú…- dirigió su mirada a la letrada-. ¿Tú no eres Ayaki Sawai?- volvió a decir con inocencia.

-Vaya… veo que miras mucho la tele ¿no?- le dijo a la pequeña-. Sí, pero no salgo en ese aparato solo por escribir, también soy abogada.

-Ah…

La niña comprendió que aquel era el momento idóneo para ir a hacer la visita tan impacientemente esperada. Así que, al ver aparecer por la puerta de nuevo a su madre, se dirigió correteando hacia ella.

-¡¡Mami!! No me acordé de decírtelo pero… Natsuru me invitó esta tarde a su casa a jugar y me gustaría ir… ¿Puedo ir, mami?

La pregunta le pilló desprevenida a la pelirroja, pero decidió que lo mejor era que la niña desapareciera por algunas horas para poder hablar sin temor a que ella escuchara la conversación.

-Claro que puedes ir. Pero recuerda que no tienes que llegar tarde, ¿vale?

-¡Vale!- finalizó mientras corría a su habitación a coger su gorro, guantes y bufanda correspondientes.

Al mismo tiempo, las cuatro se habían sentado en la mesa y habían empezado a discutir el tema que les traía de cabeza, no solo a una, sino a todas.

-Pero Yukino… ¿cómo has tenido el valor de hacer eso?- hablaba una bastante incomoda, Rika Isuzu-. De verdad que no te entiendo. Me dijiste al verme que querías hablar con Sôichirô de Sue, y justo cuando tuviste la gran oportunidad… ¡Le dices que ella es hija de Seishi! ¿Por qué lo hiciste?

-No se… es que en ese momento… sentí pánico… un horrible pánico. Tú no has visto nunca a Sôichirô enfadado ¿verdad? Pues puede llegar a inspirarte terror… te recomiendo que no le hagas enfadar en un futuro.

-Ah… vale, pero no nos desviemos del tema. ¿Por qué lo hiciste? O mejor dicho… ¿Sabe Seishi lo que dijiste? ¿Sabe que mentiste a Sôichirô contándole que él era padre de Sue cuando no es verdad?

-Sí. Estaba delante cuando lo dije. Lo cierto es que se sorprendió en un principio, pero supo disimularlo bastante bien.

Las chicas continuaron con la conversación sin percatarse de que la niña había oído completamente todo acerca de ella, escondida tras la puerta del pasillo.

- ‘¿Qué mamá hizo… qué? No puede ser… no es posible… ella nunca haría eso… pero lo ha hecho… ¿Y qué pasa conmigo? ¿Es que piensa esconderme de por vida?' - la niña volvió en sus pasos y se metió en su habitación donde, debajo de la cama, se encontraba una caja. Rápidamente rebuscó en ella hasta dar con el objeto de sus ansias.

Volvió al pasillo y se metió de nuevo en la sala, haciendo que las tres mujeres callaran al instante de su ingreso.

-¡Me voy!- fingió una sonrisa.

Y sin esperar respuesta ninguna salió de la casa.

-Es hora de que me ponga cartas al asunto- sentenció una vez fuera, empezando a caminar hacia el lugar donde resolvería muchas cosas.

 

Continuará…

[Notas NO deseadas de la autora]: ¡Nihao!!!

Bueno, bueno, bueno… ¿Cómo andamos? ¿Bien? ¿Seguro? Eso espero… ¡Yo estoy genial!!

Bueno… hablando del capítulo… (Como no) ¿Qué os ha parecido? ¡A mi personalmente creo que me ha quedado muy bien!! (A lo mejor es porque como lo he escrito yo… no se… ¡se me va la pinza!! XD)

Bueno… para que veáis que actualizo pronto (al final no pude hacerlo para el ‘aniversario' (me creo importante y to'… ¬¬U) así que a continuar… ¡y que conste k no falta casi nada!!). Y os habréis dado cuenta de que el capítulo es el doble de largo (exactamente 16 páginas cuando normalmente pongo 8) no os quejareis ¿verdad?

Bueno… quiero los comentarios ¿eh?? Aunque no se cuando los podé contestar, ya que la página de mi correo Hotmail no se me abre y no se porque… en fin… eso…

Comentarios, ¡a todos! Como siempre: hikari_87@hotmail.com o dark_hikari_87@yahoo.es

¡Kisses!! ¡Y hasta la próxima!!!!

Hikari Katsuragi

 
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